lunes, 1 de julio de 2013

Factores que determinan nuestro rendimiento deportivo.

Saludos, el objetivo de la entrada de hoy es dar a conocer los factores determinantes de nuestro desempeño deportivo, y es que seguro que en multitud de ocasiones habréis escuchado  frases como: "está en forma", "está fino" o "está fuerte" para indicar que una persona es capaz de rendir satisfactoriamente en la disciplina que practica. El hecho de tener una buena condición física no implica ser un "superatleta", consiste más bien en desarrollar las propias capacidades y disfrutar de las actividades deportivas que se practican. El rendimiento deportivo depende en gran medida de las características personales, pero también se puede desarrollar a través de unos buenos hábitos saludables y sobre todo, con el entrenamiento. Podemos decir por tanto que el rendimiento estará condicionado por:
  • Los genes. Cada uno posee unas características heredadas de sus padres a través de los genes, a ellos se debe que haya personas con una mejor condición física que otras, aunque realicen las mismas actividades y los mismos entrenamientos.
  • La edad. El estado del organismo mejora de forma natural hasta los 25-30 años. Después se mantiene hasta los 35 aproximadamente y, a partir de entonces, se empiezan a perder facultades paulatinamente. Esta pérdida de facultades podrá ser ralentizada con el entrenamiento siempre que sea adecuado y adaptado a nuestras características.
  • El SexoEl hecho de ser hombre o mujer condiciona también la capacidad de responder ante el esfuerzo. Generalmente la mujer parte con ventaja en aquellas pruebas donde predomina la flexibilidad, mientras que el hombre en aquellas donde predomina la fuerza. Esto se debe principalmente a las hormonas propias de cada sexo.
  • El entrenamiento. Está claro que por medio de la práctica deportiva sistemática de ejercicios se pueden mejorar y desarrollar nuestras capacidades físicas y por tanto nuestra condición física de base.
  • Hábitos saludablesPor regla general, una persona que no fuma, descansa adecuadamente, lleva una dieta equilibrada, realiza ejercicio con calentamiento previo, etc., posee una condición física bastante mejor que la de otra cuyos hábitos sean radicalmente opuestos. 
Ya conocemos los factores que determinarán nuestro rendimiento. De los cinco factores, sólo podremos intervenir en los hábitos saludables y el entrenamiento, pues es evidente que con los genes, el sexo y la edad poco podremos hacer. Los hábitos saludables son todas aquellas conductas que llevamos a cabo en nuestra vida cotidiana y que influirán positivamente sobre nuestro organismo:
  • Una dieta equilibrada.
  • Realizar un buen calentamiento antes del ejercicio físico.
  • Dormir las horas necesarias y descansar siempre que lo necesites.
  • Evitar sustancias que puedan dañar al organismo: alcohol, tabaco, etc.
  • Utilizar material y vestimenta adecuada para realizar ejercicio.
  • Tener una correcta higiene corporal para evitar infecciones.
  • Mantener posturas correctas al sentarnos, caminar y al realizar ejercicios.
  • ...
Por otro lado tenemos el entrenamiento, que es el conjunto de ejercicios y actividades que realizamos de forma ordenada y adaptada a nuestras características con el fin de mejorar nuestras condición física. La condición física mejora ejercitando cada uno de los aspectos que la integran: resistencia, flexibilidad, fuerza y velocidad. A estos cuatro factores que componen la condición física les llamamos capacidades físicas básicas. En la medida que seamos capaces de mejorar nuestra resistencia, flexibilidad, fuerza y velocidad mejoraremos también nuestro rendimiento, aunque hay que tener en cuenta que en cada modalidad o disciplina deportiva habrá una o varias capacidades que tendrán mayor importancia y sobre las que tendremos que incidir especialmente. Los beneficios de la mejora de nuestra condición física a través del entrenamiento serán:
  • Rendimiento adecuado en la práctica deportiva.
  • Prevención de lesiones.
  • Mejora la imagen y el equilibrio personal.
  • Contribuye a mantener un peso adecuado.
  • Mejora el sueño.
  • Disminuye la tensión psíquica y permite mayor rendimiento intelectual.
  • Ayuda a mantener una buena salud, previniendo enfermedades.
  • Evita el envejecimiento prematuro provocado por el sedentarismo.

Eso es todo, espero que haya sido de vuestro agrado. Hasta pronto.